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Salud Mental y Vuelta a la Rutina

Actualizado: 23 feb


¿Eres de los que mide los años a partir de enero o de septiembre?


En septiembre comienza un nuevo año académico o un nuevo curso. Septiembre llega con un aire más fresco y no solo literalmente. Es un mes que nos trae recuerdos de la infancia como el olor a libros de texto nuevos, volver a reencontrarnos con los amigos y comenzar una nueva aventura.


¿Has conseguido mantener ese espíritu tras el paso de los años y transitarlo a la edad adulta? ¿Has conseguido que la vuelta al trabajo o la rutina se sienta tan placentera?


En muchas ocasiones la respuesta es negativa, nos cansamos de oír la expresión de “el lunes vuelta a la realidad” con un tono que se aleja del optimismo.


En la palabra realidad radica el verdadero problema, es nuestra realidad y nuestro día a día de lunes a viernes un altísimo tanto por ciento de nuestra vida. No disfrutar por tanto de esta realidad tendrá un importante impacto en nuestra salud mental personal y en las relaciones con otras personas.


Pero vayamos más allá de la reflexión y profundicemos en como mejorar de forma práctica la vuelta. Aquí te dejamos algunas ideas:


  1. Date tiempo, no hay prisa ni necesidad de volver al 100%:


Tu cuerpo y tu mente han navegado por distintos horarios y tal vez lugares, es hora de replantarlos en una realidad diferente y como cada vez que trasladamos una planta necesitan cuidados y tiempo para crecer.


No trates de combatir tus emociones de cansancio, desconcentración, simplemente observarlas y cuidalas con calma, no estarán ahí para siempre.


Entre tanto aprovecha para cuidarte, desconectar de pantallas por la noche, leer, mantenerte hidratado/a, priorizar los alimentos con proteína y grasas saludables y tener cierta actividad al aire libre, con un pequeño paseo es suficiente.


La vuelta será mucho más sencilla si no luchas contra tus emociones, te das tiempo y cuidas del aterrizaje.


2. Re-enamorate de tus rutinas:


Nuestra vida igual que nuestro día a a día se compone de momentos más y menos placenteros, es normal y es un malestar que debemos entrenarnos en tolerar.


Pero también somos los creadores de los pequeños momentos de placer, esos pequeños momentos que podemos crear y , todavía más importante, a los que podemos prestar atención y saborear.


Este es un ejercicio que solemos hacer en terapia. Realiza una lista de los pequeños placeres que puedes encontrar o introducir en tu rutina. Será más sencillo si lo piensas desde el primer momento del día, primero con los días entre semana y luego con los días de fin de semana. Aquí van algunas ideas:


  • La sensación del aire fresco entrando en los pulmones al abrir la ventana nada más despertarte

  • El café preparado como más me gusta

  • El paseo con mi perro

  • Preparar otro café, té o bebida agradable para que me acompañe en mis traslados

  • Lo que más disfruto de mi trabajo:______

  • La conversación o comida con los compañeros, amigos, familia…

  • Mi actividad de desconexión al terminar la jornada: cocinar, pasear, deporte…

  • Ritual de descanso antes de meterme a la cama


Realiza tu propia lista con cosas que sean placenteras y ya ocurran a las que tal vez no prestas la suficiente atención e introduciendo otras que te aportarán bienestar. Trata de saborearlas cuando ocurran. Al comienzo de cada día repasa esta lista y pregúntate si el día anterior fuiste capaz de saborear y disfrutar de estos pequeños momentos. Comprométete a saborearlos y disfrutarlos en el dia que comienza.


La felicidad, el bienestar o la salud mental se crea a través de los pequeños momentos del día a día y a la capacidad para compensar nuestro sesgo de negatividad prestando atención y dando valor a los instantes de placer diarios.


3. Trátate con más cariño, que tu objetivo del nuevo curso sea dedicarte palabras de amabilidad al comenzar el día:


En muchas ocasiones comenzamos nuestros días con palabras o pensamientos como “estoy fatal, qué desastre, no he descansado nada” estas son las primeras palabras que escucha tu mente y que ponen en marcha tu estado de ánimo diario.


¿Por qué no aprovechar el comienzo de septiembre para crear el hábito de comenzar el día con auto-amabilidad?

Cada mañana al mirarte en el espejo trata de dedicarte unas palabras cálidas, mostrando compasión hacia cómo te sientes pero también animándote a re-enamorarte de tus rutinas.


*Tip: te ayudará ponerte un recordatorio en algún sitio como el espejo del baño para comenzar a crear este nuevo hábito.


4. Entrena la gratitud: De manera automática el cerebro se centra en lo que ya no tenemos.


El sesgo cognitivo de negatividad nos hace centrarnos en lo que ya no tenemos, en aquello que echamos de menos o nos falta. Es normal, no eres más negativo/a por hacer esto. Pero vamos a tratar de compensarlo con gratitud.


Cada vez que vengan estos pensamientos asociados a ya no estar de vacaciones o la falta de tiempo para hacer “lo que quiero” podemos darles la bienvenida, asumir que esta bien que esos pensamientos están ahí pero darle la vuelta a la moneda.


Dar o darte las gracias por como ha sido este verano, por las personas que tenemos en nuestro día a día, por las necesidades básicas cubiertas y por poder saborear la lista de pequeños momentos que realizamos en el punto 2.


Si ves que está siendo muy difícil poner esto en práctica siempre puedes contactarnos y te ayudaremos mediante unas sesiones de terapia, pero te animamos a que lo intentes estas primeras semanas de septiembre. Te animamos a que plantes una salud mental desde el comienzo de la vuelta a la rutina y que recuperemos esas ganas de empezar que ya conocemos desde la infancia.


Nos vemos en septiembre,



Leticia





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